Los desastres suelen poner sobre la mesa nuestras prioridades, tanto personales como colectivas y nos obligan a detenernos a mirar la existencia desde una perspectiva diferente, recordándonos lo frágil y efímero que puede ser nuestro paso por este mundo.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Eso nos ha enseñado esta tragedia que se vive desde el pasado 24 de junio en Venezuela, en especial en la Guaira, zona que resultó devastada por el doble seismo. Los desaparacidos se estiman en 50 mil. Los desplazados de manera todavia no se calculan y la lista oficial de fallecidos aumenta paulatinamente.
La vulnerabilidad humana se hace evidente en medio del dolor. Sin embargo, las grandes tragedias no solo exponen la fragilidad física; también revelan la esencia de las personas, sus virtudes, sus convicciones y la profundidad de sus acciones.
Miles de historias demuestran que la bondad, la solidaridad y la empatía forman parte de la naturaleza humana. Pero, al mismo tiempo, también queda al descubierto cómo el egoísmo, la ambición y los intereses particulares pueden llegar a eclipsar la nobleza de quienes, sin esperar nada a cambio, entregan todo por ayudar a los demás.
Venezuela nos está dejando una lección poderosa: la humanidad, la compasión y la solidaridad son capaces de superar fronteras, diferencias políticas e ideologías. Frente al sufrimiento, miles de personas han respondido con generosidad y han demostrado que siempre es posible tender una mano.
Al mismo tiempo, esta tragedia inevitablemente despierta preguntas difíciles. ¿Por qué el sufrimiento parece recaer tantas veces sobre quienes menos lo merecen? ¿Cómo comprender que mientras tantas familias lo han perdido todo, quienes durante años han ejercido el poder y han sido señalados por provocar dolor, no están bajo los escombros? Son interrogantes para los que muchas veces no existen respuestas sencillas.
Mi oración está con las almas de quienes partieron, con sus familias y con quienes lograron sobrevivir. Que encuentren la fortaleza necesaria para reconstruir sus vidas, aun cuando deban seguir adelante con el corazón profundamente herido.

